28 dic 2011

El hijo



El hijo camina
y crecen
sus huesos
sus cabellos
cambia los dientes
sonríe
aprende a decir
sobaco
hueco
axila
se ruboriza
cuando ve escenas de amor
en la tele
niega que ame
a la niña más bella
de su clase
y quizás sea cierto
porque miente poco
el hijo
mi hijo mayor

nada más reconfortante
que su abrazo

18 dic 2011

CUARTIENTO DE NAVIDAD

Que te den todo lo que te han prometido.
Que te traten bonito. Que te vaya mejor.
Que no te toque trabajar en los días señalados y, si te toca, que te puedas conectar a la red para leer Cuartientos.
Que no te obliguen a cenar en compañía de la familia política. Y si lo hacen que te expliquen por qué. ¿Por qué la llaman familia, por qué política, si no es ni lo uno ni lo otro?
Que tengas huéspedes agradables en casa o un anfitrión generoso.
Que los niñitos te quieran.
Que te regalen lo que de verdad deseas o que no te regalen nada.
Que a nadie se le ocurra contar delante de ellos que una vez te disfrazaste de Papa Noel.
Que te inviten a comer una hallaca y puedas hacer en casa tu propio pan de jamón.
Que el vino sea tinto.
Que no te fotografíen borracho ni desnudo y, si lo hacen, que no cuelguen las fotos en ninguna parte.
Que no tengas que conectarte mucho a facebook.
Que recibas una llamada bonita e inesperada.
Que te deseen feliz navidad en tu lengua o con una voz bonita.
Que veas una flor. Mucho mejor si la planta crece en tu balcón.
Que te toque la lotería o que te des cuenta que la lotería ya te ha tocado.
Que te den un beso, pequeño o grande, un beso sincero.
Que se te escape una lágrima. Y una sonrisa.
Que comas y no te preocupes por engordar.
Que esta navidad sea intensa e interna, que ocurra dentro de ti. Que la máquina de coser no se dañe.


Mecanismos belén. Fotografía de Javier Roy. Reproducción autorizada por el autor.

2 dic 2011

BARBIE, la novelita



Parece que fue ayer, pero ya han pasado dieciséis años de la publicación de Barbie por Memorias de Altagracia, la pequeña gran editorial de Israel Centeno y Graciela Bonnet. Era el siglo pasado: Chávez estaba en la cárcel o acababa de salir de ella, los carros se alimentaban de gasolina y Óscar Palacios intentaba convencerme de que aprendiera a navegar en Internet.
Acompañado de Israel y Juan Carlos Méndez Guédez, presenté la novelita en la Feria del Libro de Caracas. Era yo y no quisiera volver a serlo, porque ése fue un año de mierda, de mucha mierda, que fracturó mi vida y estuvo a punto de dejarme sin arreglo ni compostura posibles.
Lo recuerdo, sí, lo recuerdo muy bien. Cuando me invitaban a alguna lectura, yo sacaba mi librito y comenzaba:
-Bla bla, chaca chaca.
No habían pasado ni siquiera sesenta segundos e inmediatamente se me atravesaba la parte más procaz del libro. Igual la leía. 
-Barbie, putica linda, qué bien te ves con las piernas amputadas. Barbie lesbiana, bella, tú que sólo sirves para masturbar ...
Así las viejitas se horrorizaban. E incluso algún muy joven escritor.
-Eso no es literatura. La literatura venezolana debe ser... Chaca chaca, bla bla.
Evidentemente, alguien, ellos o yo, estaba en el lugar equivocado. Seguramente yo.
En todo caso, no fue por eso que dejé de leerla. Simplemente vinieron otros textos, algunos más procaces, y yo, ocupado en el asunto de suturarme las heridas y escayolarme el cerebro, dejé de asistir a lecturas.
Luego, en 2006, la generosidad de Víctor Bravo permitió que la novelita saliera junto a otras dos novelas, Círculo croata y Pésame mucho, en un volumen: 3 novelas. Claro que sí, en ese momento volví a releerla en silencio, buscando gazapos.
Hoy, nada es casual, la he encontrado de nuevo, metida en una página web que monté cuando vivía en Salerno y fingia ante los ojos de mi suegra y la barbie (por decir algo) de su hermana que escribía la tesis doctoral. Alguna vez había intentado leerla, pero el exceso de publicidad lo impedía. Hoy, en una primera lectura que hice a través de un servidor más seguro que el de la casa, no he visto publicidad ninguna y pensaba invitar a los amigos de cuartientos a visitarla. Pero, ahora en la casa, la publicidad ha vuelto a la novelita. Si ya era difícil sin publicidad, con mensajes que te invitan a bajar de peso, a volar en aereolíneas estrechas o a calcular tu índice de masa corporal, pues ahora lo es un poco más.
 

Post-scriptum (por Alfonso M: M de Morfinómano, Mujeriego y Materialista). Barbie, bípeda multiforme. Si no tienes whisky, no toleras la publicidad y no quieres meterte en una historia de santos, huesos y ministros del gobierno de Ante Pavelich, pero quieres leer Barbie, te quedan dos posibilidades todavía: intentar comprar el ejemplar que presuntamente firmó Enrique Vila Matas haciéndose pasar por Zupcic (nunca llegó a sus manos, seguramente todavía está a la venta) o simplemente esperar una próxima edición. Próxima, muy próxima.