19 ene. 2016

Aquello que Einstein no dijo


Desde el primer momento  le interesó su pasión por Einstein. Se veía que ella conocía a fondo su biografía y, como él había comenzado un máster en física teórica, le solicitó amistad y comenzaron a chatear. Ella dejó entonces de publicar pasajes biográficos y comenzó con las citas. ”Locura es hacer lo mismo una y otra vez. Albert Einstein”. A él le extrañó que Einstein hubiese escrito eso, pero era probable: había escrito y dicho tantas cosas. No le comentó nada y, al día siguiente, acordaron pasar un fin de semana en Port Saplaya.
Antes de encontrarse, en la estación de trenes de Valencia, ella publicó cinco palabras que igualmente atribuyó a Einstein: “Nadie entiende la mecánica cuántica”. Vivieron un fin de semana de sol y playa. El asunto prometía y sentían que casi seguramente volverían a encontrarse.
Cuando él llegó a casa, leyó lo que ella había publicado: “Mi amor nació en un barquito frente a los edificios de Port Saplaya. Albert Einstein”. Así  él pudo comprobar que las otras dos citas también eran falsas por lo que, en lugar de llamarla para decirle que ya la extrañaba, la eliminó de su lista de amigos.

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