14 nov. 2014

Roncan los médicos


Roncan los médicos en el tren recién salidos de la guardia.
El cardiólogo se durmió leyendo una novela de Tolstoi, que también era médico.
El oncólogo de cansancio puro. Lo despertaron tres veces en la noche: una resucitación exitosa y dos exitus letalis. Ninguno era paciente de su consulta, pero igual abruma.
El de urgencias no pudo dormir siquiera un minuto. Hubo siempre pacientes en la sala de espera y, cuando pudo ir a la cama, sonaba estrepitosamente la cisterna del retrete de la primera planta.
El psiquiatra no tuvo tantos pacientes, pero con el penúltimo intentó una contención conservadora ("Apenas un Zyprexa y un Valium", se quejaban los enfermeros) que no funcionó.
El residente de traumatología ha trabajado treinta y dos horas seguidas. Una vez intentó quejarse y el jefe lamentó su actitud: "¿Quieres vivir como un mendigo estos cinco años y luego como un rey toda la vida? ¿O todo lo contrario? Eligió ser rey y por eso el dermatólogo lo ve pasarse de parada. De hecho los ve a todos dormir. No porque sus lentes estén mejor graduados sino porque es el único médico del tren que no hace guardias.

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