23 dic. 2014

Otra vez, Cuartiento de Navidad (porque la vida es cíclica)

Que te den todo lo que te han prometido.
Que te traten bonito. Que te vaya mejor.
Que no te toque trabajar en los días señalados y, si te toca, que te puedas conectar a la red para leer Cuartientos.
Que no te obliguen a cenar en compañía de la familia política. Y si lo hacen que te expliquen por qué. ¿Por qué la llaman familia, por qué política, si no es ni lo uno ni lo otro?
Que tengas huéspedes agradables en casa o un anfitrión generoso.
Que los niñitos te quieran.
Que te regalen lo que de verdad deseas o que no te regalen nada.
Que a nadie se le ocurra contar delante de ellos que una vez te disfrazaste de Papa Noel.
Que te inviten a comer una hallaca y puedas hacer en casa tu propio pan de jamón.
Que el vino sea tinto.
Que no te fotografíen borracho ni desnudo y, si lo hacen, que no cuelguen las fotos en ninguna parte.
Que no tengas que conectarte mucho a facebook.
Que recibas una llamada bonita e inesperada.
Que te deseen feliz navidad en tu lengua o con una voz bonita.
Que veas una flor. Mucho mejor si la planta crece en tu balcón.
Que te toque la lotería o que te des cuenta que la lotería ya te ha tocado.
Que te den un beso, pequeño o grande, un beso sincero.
Que se te escape una lágrima. Y una sonrisa.
Que comas y no te preocupes por engordar.
Que esta navidad sea intensa e interna, que ocurra dentro de ti. Que la máquina de coser no se dañe.


Mecanismos belén. Fotografía de Javier Roy. Reproducción autorizada por el autor.

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