8 abr. 2018

Submarinismo para escritores


1 Si dudas entre cuento y novela, continúa escribiendo. Será novela.
2 Si dudas entre cuentista y novelista, dedícate a la crónica, su potencia infinita.
3 No te vistas más, desnúdate. Luego te podrás disfrazar.
4 El cuento es un mordisco que encuentra hueso y, en él, sangre. La novela lame el cuerpo. Su saliva ácida desintegra lo orgánico y lo inorgánico, incluso lo inmaterial. Progresivamente.
5 Hazte fuerte. Resiste. Escribe, continúa escribiendo, como recomendaba Pitol.
6 Lee, cocina, acompaña a los niños, trabaja, ve al gimnasio. Pero vuelve a leer.
7 Dispara pero antes duda: acertarás.
8 Colecciona las negativas. Agrúpalas por décadas. Poco a poco se ganarán tu cariño. Y siempre te acompañarán.
9 Persigue la liebre. Cobíjate bajo su manto como si fuera una virgen. Continúa. Persíguela otra vez. Lo importante es continuar escribiendo.
10 Saca la cabeza de vez en cuando. Respira profundo. Aunque te creas capaz de lograr la apnea eterna recuerda que esta es incompatible con la escritura. Si estás cansado, flota. 
11 Eres bueno. Eres lindo. Eres el mejor. Te lo digo porque alguien que no seas tu mismo te lo tiene que decir.
12 Los editores son buenos, generosos y mágicos. Aunque a veces lo parezca no son tus enemigos. Cuida de ellos ya que ellos no cuidarán de ti.
13 Aunque son piedras, las palabras pesan menos que el agua. Por eso se las lleva el viento. Vaya peligro.
14 Gimnasia, tenis, fútbol. Ama a tus hijos pero no acudas a los eventos deportivos en que puedan participar. No hay nada literario en ellos y está comprobado que aplanan el cerebro. Mejor te ofreces para preparar la cena.
15 Se generoso. Regala literatura. Ayuda a escribir a los demás. Todos somos fundamentalmente submarinistas.


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