20 oct. 2012

Nonna Maria


era
qué duda cabe
una mujer esencial
mi suegra
sólo una vez alzó la voz
pedía que nos fuéramos a dormir
igual cocinaba muy poco
pero la pasta stufata
y el gató de patatas
le quedaban mundiales
veía series de detectives
leía las novelas de Agatha Christie
y siempre estaba pendiente
de cumplir
bodas, cumpleaños, bautizos y defunciones
allí estaba ella
una llamada suya
monosilábica
me enseñaba a hablar italiano
y ratificaba nuestro armisticio
que no sé por qué
desde el primer día
nos vimos y coincidimos
fue un asunto de casualidades
pudimos incluso convivir
cuando escribía la tesis
a media mañana
ella abría la puerta de mi despacho
sostenía una taza de café
le gustaba que trabajara
que siguiera trabajando
nunca me hubiera dado una manzanilla
igual luego se hacía la tonta
y me tocaba lavar los platos
pero la pasábamos bien
luego de comer
yo me sentaba a su lado
ella veía La Signora in Giallo
y yo leía el periódico
o algún libro
nos acompañábamos
esperando la hija
ella tan discreta
me reconocía en los días
en que no reconocía a nadie
y sonreía cuando yo le cantaba
canciones que nunca he sabido realmente
o acariciaba sus mejillas
sólo antes de morir
pude escuchar su respiración
pero los niños pidieron comer
y cuando regresé
así de esencial
ya se había ido

1 comentario:

maria isabel pastor orduña dijo...

Realmente bello y conmovedor Slavko, triste si, pero a la vez un canto al amor. No tuve el placer de conocerla, pero debió ser una gran mujer, una hija como la que tuvo, tan bella por dentro, y por como habláis de ella. Ojala se haya encontrado con sus recuerdos. Besos a todos.