16 oct. 2012

El salto pornográfico

Verlo caer es, sin lugar a dudas, una secuencia pornográfica. No porque a lo lejos pareciera una cápsula microfálica, sino porque simplemente no tiene sentido hablar de ciencia y positivismo (¿existe todavía?), mucho menos vender como una hazaña el despropósito anencefálico de un individuo que busca infructuosamente la muerte invertida, al menos según la estética cristiana, tirándose muerto de miedo desde más allá de los cielos para aparecer luego vivo en un desierto de Norteamérica. Si quería suicidarse lo hubiera podido hacer más fácil bebiéndose dos litros de la pócima de taurina que lo patrocina, pero sin cámaras ni telescopios, sino encerrado a llave en el baño de un burdel o leyendo una novela ganadora del Premio Planeta. Fracasó en su intento de morir y ahora lo venden como un héroe y quieren convertirlo en novio de Barbie. No lo nombraré ni mutiplicaré su foto. Hacerlo sería divulgar una escena primaria, como hacen los periodistas españoles cuando hablan de economía o los políticos latinoamericanos que se refieren públicamente a sus enfermedades. Salto puto y pornográfico. Bull shit.

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