18 sep. 2015

L'americano


a Vittorio Zenzola, el primer italiano
-Lo que hace Chaplin con las mejillas lo hace Renato Carosone con la lengua -me dijo mi barbero salernitano, Riccardo Ciliberti, hace más de quince años y yo no pude escucharlo porque estaba mas pendiente de mi cuello que de sus palabras.
Varias semanas después, encontré un cd recopilatorio en un bancone del Corso Vittorio Emanuele y lo compré por dos mil liras, una moneda que desapareció después de avisar,  igual que los dinosaurios y las pesetas.
Carosone, Carosone, Ca-ro-so-ne. Desde entonces lo he escuchado miles de veces y las canciones, en lugar de gastarse, con cada audición ganan y mejoran: nuevos sonidos, mejores matices, otras lecturas, renovadas interpretaciones. Les ayuda, es verdad, el napolitano, una lengua que para quien no ha nacido en la Campania, independientemente de que hable o no italiano, es una suerte de arameo, en que cada sonido, cada fonema, viene acompañado de un gesto y, juntos los dos, podrían ser resumidos por un filólogo contenido en un tomo de mil quinientas páginas.
Lo que más me interesa de Carosone, sobre todo de los trabajos en que el letrista es Nicola Salerno, es que sus canciones, divertidísimas mayormente,  nunca resultan anacrónicas. Al contrario, como se refieren a una parte del mundo en la que no sólo Cristo se detuvo, sino también el tiempo, cada vez son más actuales. Algo parecido, hablando de la parte de Italia que para bien o para mal más he visitado, también me sucede con Totò, Pino Daniele y Massimo Troisi: escucharles y verles es un asunto campano, fresco siempre como un bocconcino di mozzarella, cercano y remoto como una crónica de Matilde Serao, propio y ajeno, comprensible a medias (lo cual es una maravilla porque deja abierto todo un compás de posibilidades meióticas), agradable siempre.
Quienes crean que no conocen a Carosone y a Nicola Salerno se equivocan. Suya es la canción Tu vuò fa l'americano. De hecho es el primer trabajo que hicieron juntos en 1956. En ella (siguiendo quizá la estela de Un americano a Roma, donde Alberto Sordi encarna al inolvidable Nando Meniconi), un joven napolitano se empeña en bailar rock, jugar beisbol y, peor todavía, decir "I love You" mientras hace el amor bajo la luna. Se puede también escuchar en El Talento de Mr Ripley. Y, como no, en la versión discotequera que en 2010 hizo una banda australiana.


Escucharlo ahora es un privilegio en el que  no sólo admiramos a Carosone, sino que recordamos a Alberto Sordi rescatando el plato de pasta que le había dejado la madre sobre la mesa en Un americano a Roma, a Totò y Peppino que en 1958 incluyeron a la fuerza la canción en Totò, Peppino e le fanatiche o a Jude Law cantando la canción en Napoli ante los ojos embelesados del Matt Damon.
Todas sus canciones en general retratan perfectamente la belleza y la tristeza, la dulce fatalidad del Sur de Italia: un pueblo que sabe que está mal, que irá a peor, pero que permanece embelesado pensando en la calidad de la pasta que come todos los días, en la melódica melancolía de su música y en sus bellezas naturales. Para tolerar y comprender una situación tan complicada, quizá sea necesario escuchar Pigliate 'na pastiglia, una canción en la que Carosone describe la vitrina de una farmacia donde se puede pedir además de aspirinas un bistec alla fiorentina.


Otra canción cantada por Carosone que me gusta mucho y me hace recordar a Matilde Serao y a Massimo Troisi es Tre numeri al lotto. No es producto de la colaboración con Nicola Salerno, pero evoca la pasión lúdica del pueblo campano y el significado que en la tómbola napolitana cada número tiene. En Tre numeri al lotto, soñando con el terno, pero también con el ambo, ¿por qué no?, Renato Carosone apuesta por Natale, il male y le botte: 25, 60 y 38, tres números que podríamos jugar hoy, a ver qué pasa.




Finalmente, ya que fue la canción que me recomendó Ciliberti, dejo Io mammeta e tu, un clásico napolitano cantado esta vez por Carosone que describe la estrecha relación de toda joven italiana con su familia y lo difícil que es entrar y abrirse un espacio en ella..


-Lo que hace Carosone con la lengua no lo hace nadie con las manos -podría responderle hoy a mi barbero salernitano.

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