14 sep. 2015

¿Qué ha de hacer un vecino para merecer un cuartiento?

El cuartiento se produce a partir de una mirada torcida que se posa por búsqueda o distracción sobre un evento particular. No se trata de la espectacularidad que recomendaba Juan Bosch a los jóvenes cuentistas. Simplemente un detalle que diferencie al asunto del resto: una voz esdrújula, un ombligo bífido, una nariz que escucha, un médico que confunde las palabras "óptica" y "ótica" generando confusión entre farmaceuticos y pacientes. En caso de estos ´últimos, es necesario aclarar que no son asunto de cuartientos. Para ellos, la atención del médico, del medritor. Pero si  durante la consulta el paciente refiere que de niño trabajó vendiendo periódicos y que éstos venían en paquetes de hojas que él tenía que compaginar, el asunto de los periódicos, no el paciente,  genera un pico de atención que bien vale, previa heurística, un cuartiento. Si se trata de vecinos, no basta con ser conflictivo para merecer un cuartiento. No es suficiente organizar fiestas ruidosas. Por concepto toda fiesta es ruidosa cuando no es de uno. Tampoco ser antipático y no saludar. A veces estos especímenes son los mejores.Pero si se trata de un vecino que no saluda y organiza fiestas ruidosas, si en una de ellas se comienza a escuchar el llanto desgarrador de una mujer llamando a su hijo, como si éste hubiera muerto o desaparecido. Si luego los hombres de la fiesta comienzan a correr hacia arriba y abajo por toda la calle gritando el nombre del niño. Si el medritor tiene que interrumpir su lectura y piensa en la posibilidad de que más temprano que tarde terminarán pidiendo a gritos la ayuda de un médico. Si el medritor espera a que esto suceda apostado en la puerta de su vivienda. Si cuando su mirada se tropieza con la del vecino ruidoso y ahora pasado de ginebra éste lo saluda por primera vez y le dice que han perdido un niño, así no más, como quien dice que ha perdido un paraguas o una piña. Si luego aparece una patrulla policial y dice que el niño de tres años ha sido encontrado a quinientos metros de la casa, que al parecer mientras nadie lo veía había salido de la casa y había iniciado su exploración de los alrededores.. Si el medritor escucha cómo uno de los participantes de la fiesta anuncia su partida y reprocha que los padres no estuvieran pendientes de un niño tan pequeño. Si todo eso sucede en una tarde de sábado en que el medritor está de animo y no quiere continuar corrigiendo la novela, quizá entonces empiece a pensar en la posibilidad de que el nuevo vecino se merece un cuartiento.

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