12 abr. 2016

Lo que es capaz de hacer la compañía de trenes


Gorda y ávida que es, la compañía de trenes me maltrata y me hostiga. Me atosiga. Llega tarde a todos los encuentros. Me hace esperar. Me obliga a llegar tarde. Me somete a infinitas sesiones en su interior, siempre usando absurdos pretextos. Se inventa usuarios estrafalarios para que me hagan compañía.
Impresentable y absurda.
Mentirosa.
Perversa.
Me ha obligado a pasar junto a cadáveres, incluso una vez sobre ellos
Me ha multado.
Bruja.
Ridícula.
El otro día amaneció con la puerta cerrada.
Estrecha.
Luego se presentó en forma de autobús. ¿Cómo puede una compañía de trenes disfrazarse de autobús?
Falsa. Hipócrita.
Para subir al autobús fue necesario esperar que bajaran los borrachos.
Perdida.
Y, cuando subí, me detuvo la bocanada etílica.
Borracha perdida.
El interior del autobús parecía la tripa infinita de un burdel, repleto de piernas que dormían la mona, de bocas que eruptaban y de vez en cuando maldecían. Estuve a punto de bajar pero una mano amiga me detuvo.
-Siéntate allí, Slavko.
Pude finalmente sentarme en el asiento plegable del revisor, yo que no reviso ni los textos, apenas a diez centímetros del parabrisas, como para que me matara.
Malvada.
Hoy incluso el tren paso de largo frente a mi estación. Para que yo no me bajara.
Manipuladora.
Y yo no pensaba decir nada, ni siquiera quejarme.
Fue entonces que vi la chaqueta del imbécil que iba sentado a mi lado.
Era una chaqueta normalita, ni muy usada ni poco, normal de abril, abrileña.
Pero a la altura de los hombros tenía cosido un escrito.
"Skinhead catalans". Esa mierda era lo que decía. Y el tipo con el coco medio pelado y los rasgos gruesos, como un buen skinhead que se odiaría a sí mismo si le fuera posible verse.
Entonces, luego cambiarme de asiento, claro, no vaya a ser que.., entonces fue que arremetí contra la compañía de trenes.
Estúpida, ¿acaso es necesario hacer todo esto para que te escriba un cuartiento?

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