Ni cuentos ni artículos. Tampoco articuentos o cuentartículos. Se trata de cuartientos.
9 mar 2012
TÍMIDO ABRAZO
¿Qué ciudad será necesario bombardear
para acercarnos?
¿Dónde habrá que cavar
la zanja
hacia dónde la dirigiremos?
Que mientan los demógrafos
los bancos, los taxistas y las panaderías,
pero los ojos no.
Que nunca mientan
no importa lo que diga el gobierno de Gibraltar
y el abrazo prometido
mucho más siendo tímido
venga a nos
se multiplique
y favorezca
la dulce realidad.
4 mar 2012
RECETA DE LA AUTÉNTICA PIZZA MARGHERITA
(para dos adultos y dos niños
comedores: uno per quattro, quattro per uno)
Ve al súpermercado y compra harina de
trigo, mozzarella, tomate y levadura de panadería. Olvídate de los
polvos, no sirven para nada. Al llegar a casa, luego de lavarte las
manos, vierte aproximadamente medio kilo de harina en un tazón.
Agrégale una pizca de sal, un poquito menos de azúcar y la mitad de
la levadura indicada para hacer pan. Mezcla los ingredientes con el
tenedor y mete en el microondas un vaso de agua hasta entibiarla.
Agrega al agua un chorrito de aceite de oliva y, lentamente, mientras
continúas mezclando con el tenedor, añade el líquido a la harina y
los otros ingredientes. No le metas la mano porque la harina
no está preparada todavía y, si lo haces, te costará un poco más
de trabajo limpiarte luego. Insiste con el tenedor hasta que veas que
la masa va adquiriendo consistencia. Ahora sí, ya puedes meterle
mano, ayudándote siempre con la harina. Disfruta ese momento, no
importa que te canses: es la secuencia más hermosa de la pizza hecha
en casa. Continúa. Dale vueltas, haz una pelota gigantesca,
aplástala contra la mesa. Construye ahora una torre. Destrúyela.
Así durante varios minutos. Habrás terminado con la masa cuando
sientas que ella es absolutamente homogénea y no se queda pegada ni
de tus manos, ni de la mesa ni del tazón. Es una masa autónoma
entonces, independiente, cree que tiene vida propia. Pues va a ser
que no. Divídela en cinco trozos, cinco pelotas de masa, cinco
masitas que haz de conservar en envases herméticos, de ser posible
individuales.
Lávate las manos. Toma una pausa,
busca a Pino Daniele y comienza a escuchar: "Napul'è", "Na
tazzulella di caffe" y "Je so pazzo". Muy bien. Ya
puedes hacer el tomate. Abre la lata. Vierte su contenido en una
cacerola pequeña que primero has mojado con un poquito de aceite.
Agrégale media cebolla llorona, tres hojitas de albahaca, sal al
gusto y déjalos a fuego lento durante veinticinco minutos.
Vuelve a lavarte las manos y, todavía
escuchando a Pino Daniele, comienza a leer Cristo si è fermato a
Eboli, de Carlo Levi Si lo tienes en italiano, léelo no importa
que no lo entiendas del todo. Si no, ni modo, en la versión
española: igual no es fácil entender que exista un lugar del mundo
a menos de trescientos kiómetros de Roma donde Cristo decidió no
continuar su camino. Lee, lee, escucha, disfruta, pero no te olvides
del tomate. Cuando te toque ir a apagar la cocina, aprovecha para
cortar la mozzarella en trocitos pequeños.
Continúa leyendo y escuchando. Una
hora de Pino Daniele y Carlo Levi juntos equivale a una semana de
vida en el sur de Italia. Continúa. Te habrás cansado a las dos
horas más o menos. Entonces prepárate un martini, dale un sorbo,
enciende el horno a la máxima potencia y extiende las bolas de masa.
Hazlo con las manos sobre una superficie bañada de harina. Sólo si
no puedes, usa el rodillo. Dale a cada bola el tamaño y la forma de
un long play de los de antes y, colocándolas en sus bandejas
respectivas, déjalas reposar un poco.
Cuando el horno ya está todo lo
caliente posible, aplasta un poco el primer disco de masa, píntalo
de tomate, vístelo de mozarella, salpícalo de sal, chorréalo
apenas con un poquito de aceite y métela (ha cambiado de género, ya
es una pizza) en el horno.
Sácala a los 7 minutos
aproximadamente, cuando veas que la mozzarella está haciendo
burbujitas. Si ha venido buena en ese momento Pino Daniele estará
cantando por quinta vez "Je so pazzo". Buon appetito.
25 feb 2012
LA QUINTA ENFERMEDAD
No está mal que las enfermedades
tengan número y esa aparente simplificación, evidenciable en las
tablas nosológicas al estilo CIE 10, es la clave de la
universalización de criterios diagnósticos y uno de los motores de
la epidemiología.
Sin embargo, resulta inexplicable que
una patología pueda llamarse la quinta enfermedad, como si se
tratara de la quinta columna, la quinta rueda, la quinta república o
la última de las cinco patas del gato. Obviamente esto escribo
porque hay una, el estúpido eritema infeccioso, causada por el
parvovirus B19. Es la quinta enfermedad, una enfermedad de origen
vírico y recuperación rápida que inicialmente cursa con una
erupción en las mejillas del niño, que en otros tiempos, cuando
ciertos rutinas eran permitidas, fue conocida como la enfermedad de
la bofetada.
En este caso la ordenación no obedece
a la CIE, sino a un elenco de las enfermedades eruptivas de la
infancia. Pero no es un elenco del todo justo y no siempre la quinta
está después de la cuarta. Se podría pensar en un gato todavía
con más patas, en un país con más repúblicas, en un ejercito con
más soldados. Pues sí, es absolutamente posible. De hecho lo que
en España es la quinta enfermedad, según del criterio del pediatra tratante, en Italia podría ser la sesta
malattia.
Esta perorata parvoviriana
tiene que ver con que la quinta enfermedad ha atacado en masa a los
niños de la clase de mi hija. A las cuatro de la tarde, todos salen
rojitos corriendo a saludar a sus padres. Hay quien no se ha hado
cuenta y piensa que el niño ha llevado mucho sol. Otros sospechan
que han exagerado con las cremas o que no les han puesto protección
solar. Otros recuerdan las bofetadas recibidas y el más despistado
piensa que su hijo es el más sano del colegio y que por ello sus
mejillas sonrojadas saludan al mundo.
Los niños en todo caso van felices y,
como a pesar del último cuartiento, está de moda pintar corazones,
los pintan con las mejillas coloradas, como si el eritema infeccioso
pudiera también instalarse en el pericardio.
No acabará allí este cuartiento,
porque el asunto es que la quinta enfermedad, el estúpido parvovirus
también puede afectar a los adultos. Aunque es un poco raro,
eventualmente los ataca. Las prefiere mujeres y el hijodelagrandísima
puta se ha fijado en mi parte femenina, que debo tenerla y me siento
satisfecho de ella, y me ha atacado completamente. Mis mejillas no
enrojecieron, porque no es ésa la manifestación preferida en estas
edades, pero mis manos se hincharon y así todas mis articulaciones.
El dolor producido pareció por un momento que cambiaría mi vida e
incluso llegué a temer por ella. Nuevamente la teoría ha tenido la
razón y no era para tanto. De hecho los síntomas están
desapareciendo, igualito que los dinosaurios. Me quedan de esta
experiencia dos cosas para compartir con ustedes. La primera, que los
corazones con la quinta enfermedad son más bonitos que sin ella. La
segunda, que no moriré de una enfermedad infantil. Claro, ya tengo
41 años.
14 feb 2012
EL CORAZÓN ES UN CUENTO
Sorprende que, a pesar de lo divulgadas que han sido las características del aparato circulatorio y de que en la calle sea casi tan común hablar de la aorta y la mitral como de trajes y vestidos, se continúe relacionando el corazón con el sentimiento amoroso. Si de órganos hablamos y se pudiera ser consecuente con el asunto divulgador, más valdría relacionar este sentimiento con el estómago ("Amor con hambre no dura", "Por la boca muere el pez"), con el cerebro ("El amor es una alucinación con percepto", dice Fausto Porai, uno de mis personajes favoritos) o, por obvio y según sea la situación o el estado, con los genitales.
Mucho más sorprendente resulta la perpetuidad adquirida por el pictograma cardiaco. Esas claves de sol amputadas y contrapuestas, ¿qué son? ¿A qué órgano representan si todos sabemos que el corazón tiene forma de puño?
No es una sugerencia. Simplemente una pregunta. Pero, ¿por qué en lugar del corazón en clave de sol los adolescentes de hoy no le envían un cerebro a las muchachas que aman? ¿O un estómago?
Yo, que ya soy un hombre maduro y me doy el lujo de llevar una calcomanía de Hello Kitty en el celular porque me la regaló mi hija, no tengo que enviar pictograma ninguno.
-Pero podías hacer un regalo -me dice una enfermera amiga.
Pues tampoco. Hoy no tengo dinero. Ando sin blanca. Y sin negra. Y en días como hoy hago uso de las enseñanzas de uno de los amigos más asquerosos de la primera juventud.
-Nunca regales joyas. Puedes hacer regalos, pero sólo de cosas que compartirás con ella: una comida, una botella de vino, esas cosas.
Es necesario de todas maneras reconocer que tanto el corazón como su pictograma son representaciones afortunadas del asunto amoroso. Preferibles a los candados de Moscia que tienen un defecto obvio además del relacionado con el dinero de los contribuyentes: el amor-cárcel.
Más que de vísceras, el amor es un asunto de piernas. "Tiene il prosciutto negli occhi", dice un primo italiano refiriéndose a su hijo enamorado, con los ojos vendados con jamón. ¿Y de dónde viene el jamón? Es otro asunto de piernas, ya lo decía yo. Lo del corazón es un cuento que ganó el premio nacional de literatura. Un cuento bonito.
7 feb 2012
Contra la tecnología infantil
Puta nintendo
perra wii
más que perra play
(at the station)
consola pesepe dor
ésta es la puerta
por aquí hay que salir
ya en este momento
ahora mismo
que me duelen los ojos
y se me tuercen las orejas.
Play out.
Nin fuera.
Wiiscosa.
Pesepera.
(Esta oración, que fue concebida bajo el ámparo de las diosas Pres bicia y Lumbal gia, es válida para las generaciones actuales y las que tengan a bien venir próximamente, sin que importen los apéndices nominativos punto coma o número, el tamaño ni el número de dimensiones a que permitan acceso)
perra wii
más que perra play
(at the station)
consola pesepe dor
ésta es la puerta
por aquí hay que salir
ya en este momento
ahora mismo
que me duelen los ojos
y se me tuercen las orejas.
Play out.
Nin fuera.
Wiiscosa.
Pesepera.
(Esta oración, que fue concebida bajo el ámparo de las diosas Pres bicia y Lumbal gia, es válida para las generaciones actuales y las que tengan a bien venir próximamente, sin que importen los apéndices nominativos punto coma o número, el tamaño ni el número de dimensiones a que permitan acceso)
2 feb 2012
El desaparecido
No
se trató de un acto de magia ni de ilusionismo. Tampoco fue víctima
de secuestro alguno.
Simplemente dejó de llamarles por teléfono y no respondió una
carta y dos e-mails.
A partir de entonces, ya había desaparecido.
Era como estar muerto.
Ellos, sus amigos, obviamente, lo ayudaron a sentirse así.
Si se topaba con alguno, en un centro comercial o en una parada
de autobús, lo miraba como si hubiera visto alguien que se le
parecía mucho.
Si sus textos aparecían en una revista, eran leídos y
publicados como si se tratara de un homenaje que bien podía ser
póstumo.
Si su carro chocaba o aparecía como robado en las páginas del
periódico, hablaban de la edición del día como de un periódico
viejo.
Supo de uno que, en el cementerio, estuvo preguntando por su
tumba. Le recomendaron ir a la morgue o a la facultad de medicina:
«Cátedra de anatomía, sala de disecciones».
Una ex–novia
(Ana Conda) preguntó en el aeropuerto, en la estación de trenes.
Un ex–compañero de clases lo buscaba entre los mendigos de la
ciudad. Fue quien más se acercó a lo que en verdad pasaba porque la situación
económica era crítica: las editoriales habían dejado de depositar
los derechos, que siempre fueron exiguos, y en una ocasión que
intentó cobrar un cheque que se había hecho a sí mismo las sirenas
sonaron y alguien amenazó con llamar la policía.
Él nunca hizo nada por cambiar la situación y, como cada vez
estaba más delgado, es posible decir sin faltar a la verdad que a
partir del momento en que desapareció de la vida de sus amigos fue
desapareciendo.
El desaparecido. Fotografía de Uncor Netto Diama Rena. Reproducción autorizada por el autor.
27 ene 2012
PREGUNTAS DE GÁBOR
El futuro no es nuestro ha sido presentado ayer en Hungría. Éstas son 3 + 1 preguntas, con sus respuestas, formuladas por Gábor Kester, quien ha traducido y defendido esta versión húngara del proyecto de Diego Trelles Paz.
1. Slavko, han pasado tres años desde que la primera edición impresa de El futuro no es nuestro se publicó en Argentina. ¿Qué opinas, ha cambiado la situación o el futuro sigue sin ser nuestro?
Nunca lo será. Lo del futuro no es nuestro nació en un evento celebrado en Bogotá en el año 2007. Estaba Daniel Morzinsky haciendo una fotografía de un grupo que todavía se llama Bogota 39 y preguntó hacia dónde apuntaba el futuro de la literatura latinoamericana y todos señalaron en direcciones diferentes. Así aparecen en la foto que mortalizó (sic) Morzinsky. Yo una excusa la tengo: antes de la pregunta de Morzinsky, había bebido dos cervezas y, en el momento en que todos respondieron, el del clic de la foto, yo aparezco caminando hacia el baño del restaurante, uno de los más importantes de Bogotá.
Nunca lo será. Lo del futuro no es nuestro nació en un evento celebrado en Bogotá en el año 2007. Estaba Daniel Morzinsky haciendo una fotografía de un grupo que todavía se llama Bogota 39 y preguntó hacia dónde apuntaba el futuro de la literatura latinoamericana y todos señalaron en direcciones diferentes. Así aparecen en la foto que mortalizó (sic) Morzinsky. Yo una excusa la tengo: antes de la pregunta de Morzinsky, había bebido dos cervezas y, en el momento en que todos respondieron, el del clic de la foto, yo aparezco caminando hacia el baño del restaurante, uno de los más importantes de Bogotá.
2. Un lector húngaro no tiene mucha oportunidad de obtener una visión general de la vida literaria en América Latina. ¿Hay diálogo entre escritores y lectores? ¿Existe esa alianza germinal que Diego menciona en el prólogo? Si ha habido cambios, ¿quién o qué los produjo?
Seguramente por vicio y deformación, o por precariedad, no termino de entender la importancia del diálogo entre escritores y lectores. El escritor tiene y lanza su voz, la lanza como soliloquio y y algún lector la escoge y coge, como si viniera de ninguna parte. ¿Para qué mas? Todo lo otro es un asunto tecnocrático de editores y libreros. Sobre Latinoamérica, estoy convencido de que como escritor venezolano que creció a cincuenta kilómetros del Mar Caribe y que actualmente vive a tres kilómetros del Mediterráneo puedo no tener nada que ver con un escritor argentino o con uno que deforme las teclas del ordenador a mi lado. Hay un espejismo que desde España siento europeo y es el de creer que por hablar la misma lengua venezolanos, cubanos, argentinos y chilenos son la misma cosa lterariamente hablando. Quien así lo crea que los invite a comer para que vea que no tienen que ver unos con otros. Diego Trelles, el promotor de esta divertida idea de El Futuro no es nuestro lo ha hecho y el resultado ha sido mucho más que interesante. La publicación del libro en al menos cinco países latinoamericanos es un logro importante. Implica un cambio, que sin lugar a dudas tiene que ver con las tecnologías que ahora manejamos. Salvando las distancias, Trelles ha hecho de Balcells, pero ahora todos éramos muchos más y como si se tratara de una película de Wenders estábamos tan lejos y tan cerca.
Seguramente por vicio y deformación, o por precariedad, no termino de entender la importancia del diálogo entre escritores y lectores. El escritor tiene y lanza su voz, la lanza como soliloquio y y algún lector la escoge y coge, como si viniera de ninguna parte. ¿Para qué mas? Todo lo otro es un asunto tecnocrático de editores y libreros. Sobre Latinoamérica, estoy convencido de que como escritor venezolano que creció a cincuenta kilómetros del Mar Caribe y que actualmente vive a tres kilómetros del Mediterráneo puedo no tener nada que ver con un escritor argentino o con uno que deforme las teclas del ordenador a mi lado. Hay un espejismo que desde España siento europeo y es el de creer que por hablar la misma lengua venezolanos, cubanos, argentinos y chilenos son la misma cosa lterariamente hablando. Quien así lo crea que los invite a comer para que vea que no tienen que ver unos con otros. Diego Trelles, el promotor de esta divertida idea de El Futuro no es nuestro lo ha hecho y el resultado ha sido mucho más que interesante. La publicación del libro en al menos cinco países latinoamericanos es un logro importante. Implica un cambio, que sin lugar a dudas tiene que ver con las tecnologías que ahora manejamos. Salvando las distancias, Trelles ha hecho de Balcells, pero ahora todos éramos muchos más y como si se tratara de una película de Wenders estábamos tan lejos y tan cerca.
3. Al fin la antología nos ofrece un pedacito de la literatura contemporánea latinoamericana. Pero el mundo editorial húngaro tiene muchas y grandes deudas, el público húngaro conoce muy pocos autores de las generaciones que seguían a los del boom y os precedían a vosotros. ¿Podrías recomendarnos unos cuantos de Venezuela? Y, ¿por qué ellos?
Cuando yo empecé a pensar que podía alguna vez terminar siendo un escritor vi un programa de televisión en que un joven estudiante de literatura se ganaba un millón de bolívares (entonces era una fortuna) respondiendo preguntas sobre literatura venezolana. Quise ser entonces un escritor venezolano, formar parte del asunto literario del país. Me convencí de que se trataba de un proceso, de un gran muro en el que cada escritor aportaba el ladrillo de su obra. En esa época mis autores preferidos eran, de la primera mitad del siglo XX, José Rafael Pocaterra (por valenciano, por narrador ágil, por escritor comprometido y por "Memorias de un venezolano en la decadencia") y, de la segunda mitad, Jose Balza (por estilista, experimental y por los relatos de "La mujer de espaldas"). Sigo pensando que son grandes escritores, pero ya no me interesa tanto el asunto de la literatura venezolana. Igual los leo siempre, pero no por venezolanos, sino porque son dos de los autores que más me gustan. Añadiría otros, que se encuentran en el arco cronológico que dibuja la pregunta. Antonio López Ortega (porque más de una vez me he encontrado plagiando el desenlace de su breve cuento "Casa natal"), Ednodio Quintero (porque en un taller que junto a Sergio Pitol dictó en Barquisimeto en 1994 me regaló el derecho de considerarme su discípulo) y, tres años más anciano que yo, Juan Carlos Méndez Guédez (por "El libro de Ester", porque en los útimos diez años ha montado en Madrid una verdadera industria narrativa y porque es mi amigo).
+1. Slavko, naciste en Valencia, Venezuela, pero desde hace muchos años, si tu biografía no me engaña, vives en la Valencia de España. ¿Qué diferencias ves entre las oportunidades para escritores en los dos países? Para llegar al éxito, ¿se puede seguir el mismo camino en Venezuela que en España?
Cuando yo empecé a pensar que podía alguna vez terminar siendo un escritor vi un programa de televisión en que un joven estudiante de literatura se ganaba un millón de bolívares (entonces era una fortuna) respondiendo preguntas sobre literatura venezolana. Quise ser entonces un escritor venezolano, formar parte del asunto literario del país. Me convencí de que se trataba de un proceso, de un gran muro en el que cada escritor aportaba el ladrillo de su obra. En esa época mis autores preferidos eran, de la primera mitad del siglo XX, José Rafael Pocaterra (por valenciano, por narrador ágil, por escritor comprometido y por "Memorias de un venezolano en la decadencia") y, de la segunda mitad, Jose Balza (por estilista, experimental y por los relatos de "La mujer de espaldas"). Sigo pensando que son grandes escritores, pero ya no me interesa tanto el asunto de la literatura venezolana. Igual los leo siempre, pero no por venezolanos, sino porque son dos de los autores que más me gustan. Añadiría otros, que se encuentran en el arco cronológico que dibuja la pregunta. Antonio López Ortega (porque más de una vez me he encontrado plagiando el desenlace de su breve cuento "Casa natal"), Ednodio Quintero (porque en un taller que junto a Sergio Pitol dictó en Barquisimeto en 1994 me regaló el derecho de considerarme su discípulo) y, tres años más anciano que yo, Juan Carlos Méndez Guédez (por "El libro de Ester", porque en los útimos diez años ha montado en Madrid una verdadera industria narrativa y porque es mi amigo).
+1. Slavko, naciste en Valencia, Venezuela, pero desde hace muchos años, si tu biografía no me engaña, vives en la Valencia de España. ¿Qué diferencias ves entre las oportunidades para escritores en los dos países? Para llegar al éxito, ¿se puede seguir el mismo camino en Venezuela que en España?
Mi bivalencianidad es producto del azar. Los dispositivos móviles (estilo Blackberry y otras cochinadas parecidas) me ubican siempre "cerca de Valencia". en los primeros años de mi vida en un pueblito que se llama La Entrada y que está ubicado a doce kilómetros de la Valencia venezolana y ahora en Puzol, a veinte kilómetros de la española. Aquí llegué de manera azarosa persiguiendo a Giuliana y a mis hijos. No hubo ninguna deliberación literaria al respecto. No podía haberla porque, además, estoy convencido de que oportunidades para los escritores no hay en ninguna parte. Hablando de azar, es algo muy parecido a la lotería. ¿dónde es más fácil ganar la lotería, en España o en Venezuela? Imposible responder. La lotería es una mierda siempre. Y la literatura también aunque además de suerte también requiera talento. Pero a mí la literatura me gusta y la lotería no. Conozco un personaje (aparece en mi último libro de relatos -Médicos taxistas, escritores- donde por cierto está incluido el relato de la antología) que se hace llamar "el peor escritor del mundo" y estaría absolutamente de acuerdo conmigo.
-¿Éxito literario? Si me llego a enterar que el éxito es posible en literatura me retiro. Yo estoy metido en esto porque quiero sufrir, porque me gusta llorar y escribir que lloro para luego, cuando los editores y los lectores me maltraten, llorar sobre lo que he escrito.
Se llama Fausto Porai, es un masoquista, el pobre, enfermo como tú y como yo.
13 ene 2012
POLÍTICO NO DEL TODO
A la enfermera que le pega a los niños que no pueden tragar pastillas hay que decirle:
Que a los niños no se les pega. Por ninguna razón.
Que es necesario controlarse.
Que una pastilla puede resultar gorda, muy gorda de tragar.
Que cuando el niño no la traga comienza a disolverse en su boca.
Que el sabor suele ser desagradable.
Que quizá por eso el niño la escupió sobre las sábanas.
Que a los niños no se les pega, por ninguna razón.
Que la suciedad de la sábana carece de trascendencia.
Que lo importante es la salud del niño.
Que su gesto seguramente está relacionado con alguna otra cosa.
Que es posible que ella tenga problemas en su casa.
Que todos podemos, que todos debemos, en ciertas ocasiones llorar.
Que la situación con su marido puede mejorar.
Que también puede empeorar.
Que lo importante es que ella mantenga la calma.
Que recuerde que a los niños no se les pega, por ninguna razón.
Que mejore.
Que ella deberá asumir sus responsabilidades.
Que ojalá todo mejore.
Que luego hablaremos del asunto.
Pero que en una próxima ocasión, en la casa o en el trabajo, evite comportarse como una hija de la gran puta.
Que a los niños no se les pega. Por ninguna razón.
Que es necesario controlarse.
Que una pastilla puede resultar gorda, muy gorda de tragar.
Que cuando el niño no la traga comienza a disolverse en su boca.
Que el sabor suele ser desagradable.
Que quizá por eso el niño la escupió sobre las sábanas.
Que a los niños no se les pega, por ninguna razón.
Que la suciedad de la sábana carece de trascendencia.
Que lo importante es la salud del niño.
Que su gesto seguramente está relacionado con alguna otra cosa.
Que es posible que ella tenga problemas en su casa.
Que todos podemos, que todos debemos, en ciertas ocasiones llorar.
Que la situación con su marido puede mejorar.
Que también puede empeorar.
Que lo importante es que ella mantenga la calma.
Que recuerde que a los niños no se les pega, por ninguna razón.
Que mejore.
Que ella deberá asumir sus responsabilidades.
Que ojalá todo mejore.
Que luego hablaremos del asunto.
Pero que en una próxima ocasión, en la casa o en el trabajo, evite comportarse como una hija de la gran puta.
5 ene 2012
FE DE VIDA
Por dejar
la ventana abierta
esta casa
ha quedado fría
para siempre
y sus paredes lloran
cada vez
más
incluso
con los besos
del cine
Falta
la
fuerza
hay un dolor
y la respiración
no llega a su fin
reservando el derecho
a morir
el morir también
un día
por cualquier cosa
Ay, Dios mío, decía mi tía
¿qué va a ser de nosotros sin ella?
Ay, hermana
si otra vez pudieras
si debieras partir
cierra puertas y ventanas
saluda al menos
por favor.
la ventana abierta
esta casa
ha quedado fría
para siempre
y sus paredes lloran
cada vez
más
incluso
con los besos
del cine
Falta
la
fuerza
hay un dolor
y la respiración
no llega a su fin
reservando el derecho
a morir
el morir también
un día
por cualquier cosa
Ay, Dios mío, decía mi tía
¿qué va a ser de nosotros sin ella?
Ay, hermana
si otra vez pudieras
si debieras partir
cierra puertas y ventanas
saluda al menos
por favor.
28 dic 2011
El hijo
El hijo camina
y crecen
sus huesos
sus cabellos
cambia los dientes
sonríe
aprende a decir
sobaco
hueco
axila
se ruboriza
cuando ve escenas de amor
en la tele
niega que ame
a la niña más bella
de su clase
y quizás sea cierto
porque miente poco
el hijo
mi hijo mayor
nada más reconfortante
que su abrazo
18 dic 2011
CUARTIENTO DE NAVIDAD
Que te den todo lo que te han prometido.
Que te traten bonito. Que te vaya mejor.
Que no te toque trabajar en los días señalados y, si te toca, que te puedas conectar a la red para leer Cuartientos.
Que no te obliguen a cenar en compañía de la familia política. Y si lo hacen que te expliquen por qué. ¿Por qué la llaman familia, por qué política, si no es ni lo uno ni lo otro?
Que tengas huéspedes agradables en casa o un anfitrión generoso.
Que los niñitos te quieran.
Que te regalen lo que de verdad deseas o que no te regalen nada.
Que a nadie se le ocurra contar delante de ellos que una vez te disfrazaste de Papa Noel.
Que te inviten a comer una hallaca y puedas hacer en casa tu propio pan de jamón.
Que el vino sea tinto.
Que no te fotografíen borracho ni desnudo y, si lo hacen, que no cuelguen las fotos en ninguna parte.
Que no tengas que conectarte mucho a facebook.
Que recibas una llamada bonita e inesperada.
Que te deseen feliz navidad en tu lengua o con una voz bonita.
Que veas una flor. Mucho mejor si la planta crece en tu balcón.
Que te toque la lotería o que te des cuenta que la lotería ya te ha tocado.
Que te den un beso, pequeño o grande, un beso sincero.
Que se te escape una lágrima. Y una sonrisa.
Que comas y no te preocupes por engordar.
Que esta navidad sea intensa e interna, que ocurra dentro de ti. Que la máquina de coser no se dañe.
Que te traten bonito. Que te vaya mejor.
Que no te toque trabajar en los días señalados y, si te toca, que te puedas conectar a la red para leer Cuartientos.
Que no te obliguen a cenar en compañía de la familia política. Y si lo hacen que te expliquen por qué. ¿Por qué la llaman familia, por qué política, si no es ni lo uno ni lo otro?
Que tengas huéspedes agradables en casa o un anfitrión generoso.
Que los niñitos te quieran.
Que te regalen lo que de verdad deseas o que no te regalen nada.
Que a nadie se le ocurra contar delante de ellos que una vez te disfrazaste de Papa Noel.
Que te inviten a comer una hallaca y puedas hacer en casa tu propio pan de jamón.
Que el vino sea tinto.
Que no te fotografíen borracho ni desnudo y, si lo hacen, que no cuelguen las fotos en ninguna parte.
Que no tengas que conectarte mucho a facebook.
Que recibas una llamada bonita e inesperada.
Que te deseen feliz navidad en tu lengua o con una voz bonita.
Que veas una flor. Mucho mejor si la planta crece en tu balcón.
Que te toque la lotería o que te des cuenta que la lotería ya te ha tocado.
Que te den un beso, pequeño o grande, un beso sincero.
Que se te escape una lágrima. Y una sonrisa.
Que comas y no te preocupes por engordar.
Que esta navidad sea intensa e interna, que ocurra dentro de ti. Que la máquina de coser no se dañe.
Mecanismos belén. Fotografía de Javier Roy. Reproducción autorizada por el autor.
2 dic 2011
BARBIE, la novelita
Parece que fue ayer, pero ya han pasado dieciséis años de la publicación de Barbie por Memorias de Altagracia, la pequeña gran editorial de Israel Centeno y Graciela Bonnet. Era el siglo pasado: Chávez estaba en la cárcel o acababa de salir de ella, los carros se alimentaban de gasolina y Óscar Palacios intentaba convencerme de que aprendiera a navegar en Internet.
Acompañado de Israel y Juan Carlos Méndez Guédez, presenté la novelita en la Feria del Libro de Caracas. Era yo y no quisiera volver a serlo, porque ése fue un año de mierda, de mucha mierda, que fracturó mi vida y estuvo a punto de dejarme sin arreglo ni compostura posibles.
Lo recuerdo, sí, lo recuerdo muy bien. Cuando me invitaban a alguna lectura, yo sacaba mi librito y comenzaba:
-Bla bla, chaca chaca.
No habían pasado ni siquiera sesenta segundos e inmediatamente se me atravesaba la parte más procaz del libro. Igual la leía.
-Barbie, putica linda, qué bien te ves con las piernas amputadas. Barbie lesbiana, bella, tú que sólo sirves para masturbar ...
Así las viejitas se horrorizaban. E incluso algún muy joven escritor.
-Eso no es literatura. La literatura venezolana debe ser... Chaca chaca, bla bla.
Evidentemente, alguien, ellos o yo, estaba en el lugar equivocado. Seguramente yo.
En todo caso, no fue por eso que dejé de leerla. Simplemente vinieron otros textos, algunos más procaces, y yo, ocupado en el asunto de suturarme las heridas y escayolarme el cerebro, dejé de asistir a lecturas.
Luego, en 2006, la generosidad de Víctor Bravo permitió que la novelita saliera junto a otras dos novelas, Círculo croata y Pésame mucho, en un volumen: 3 novelas. Claro que sí, en ese momento volví a releerla en silencio, buscando gazapos.
Hoy, nada es casual, la he encontrado de nuevo, metida en una página web que monté cuando vivía en Salerno y fingia ante los ojos de mi suegra y la barbie (por decir algo) de su hermana que escribía la tesis doctoral. Alguna vez había intentado leerla, pero el exceso de publicidad lo impedía. Hoy, en una primera lectura que hice a través de un servidor más seguro que el de la casa, no he visto publicidad ninguna y pensaba invitar a los amigos de cuartientos a visitarla. Pero, ahora en la casa, la publicidad ha vuelto a la novelita. Si ya era difícil sin publicidad, con mensajes que te invitan a bajar de peso, a volar en aereolíneas estrechas o a calcular tu índice de masa corporal, pues ahora lo es un poco más.
Post-scriptum (por Alfonso M: M de Morfinómano, Mujeriego y Materialista). Barbie, bípeda multiforme. Si no tienes whisky, no toleras la publicidad y no quieres meterte en una historia de santos, huesos y ministros del gobierno de Ante Pavelich, pero quieres leer Barbie, te quedan dos posibilidades todavía: intentar comprar el ejemplar que presuntamente firmó Enrique Vila Matas haciéndose pasar por Zupcic (nunca llegó a sus manos, seguramente todavía está a la venta) o simplemente esperar una próxima edición. Próxima, muy próxima.
22 nov 2011
Asamblea los martes
INSÓLITOS JUEGOS AMOR SERVICIO UNO NECESITA. Que el papa vendrá en marzo y dará una bendición frente al servicio, eso era lo que decía la carta que se leyó en la asamblea del miércoles. Fue el último punto tratado. Obviamente, antes hicimos la presentación de los participantes. Primero el doctor, que para eso es el que manda. «Yo soy Ismael, psiquiatra del servicio». Él pasó el derecho de palabra a la izquierda y esta vez le tocó seguirlo a Pedro, de los deprimidos. Después de éste, Jesús y Zambumbia, deprimidos también. Como siempre, ellos apenas dijeron sus nombres y, en seguida, comenzaron a mirar el suelo. Luego, vinieron los bipolares. Óscar, que era el que estaba más excitado, se lanzó con un discurso que el Doctor Ismael tuvo que parar. «Luego nos podrás contar todas tus cosas, Óscar. No te preocupes. Por ahora, sólo debes decir tu nombre».
15 nov 2011
El mejor vino del mundo
Confeccionar listas y clasificaciones parece ser cosa de humanos, no sólo de obsesivos. El problema es que si se elabora una lista, algo o alguien la encabezará y ese primato, esa "pole position", lo convertirá en la mejor cosa de... O, si se trata de una antilista, en la peor. Hablemos más bien de las mejores. En una época, me tocó vivir en la misma calle de un restaurante que se llamaba a sí mismo el mejor restaurante del mundo.
Cuando daba mi dirección, si el interlocutor conocía la ciudad, decía inmediatamente:
-Ah, en esa calle está el mejor restaurante del mundo.
La primera vez me quedé mirándolo sin saber a qué se refería:
-¿Qué?
-El mejor restaurante del mundo, el que está dos puertas más allá de la panadería.
-Ah.
Creí que se trataba de una broma hasta que varias semanas después vi el letrero luminoso sobre la puerta: "El mejor restaurante del mundo".
Una vez me atreví a entrar. Reconozco que fui intrépido y pedí un plato arriesgado para el hijo menor de una familia con dispepsia: solomillo de ternera a la pimienta verde. Demasiado verde, verdísima. No pude mirar un plato durante varios días. Entonces comenzó mi dependencia del omeprazol.
Ésa es tan sólo una forma de ser la mejor cosa del mundo. Hay, seguro, otras y, para terminar, comentaré una.
El otro día estaba en Santiago de Chile. No me suele pasar, pero ese día de verdad estaba en Santiago de Chile. Se trataba de una cena ministerial en un lugar estupendo. Yo conversaba con Jacinta y de repente se acercó un colega chileno. No daré su nombre porque mi primera novia me enseñó que en este tipo de situaciones se habla del pecado, no del pecador, pero sobre todo porque no lo recuerdo. El asunto es que el escritor del patio se acercó con ánimo de saludar, pero una botella de vino tinto que estaba en el centro de la mesa lo distrajo de su propósito:
-¿Acaso has visto lo que tienes delante de tus ojos? ¿Cómo han podido poner esto aquí? ¿Quieres que la abra?
Por supuesto le dije que sí, pero juro que no esperaba que sacara un sacacorchos de uno de los bolsillos de la chaqueta. Así no más, como quien frente a un micrófono se dispone a leer un discurso. Inmediatamente abrió la botella, escanció tres copas y, sin tregua ni pausa, sin respiración ninguna que el vino no tiene pulmones, eso fue lo que dijo, empezamos a beber.
Era, lo juro, el mejor vino que había bebido nunca. Bueno, buenísimo, sustancioso. El mejor vino del mundo.
-¿Qué vino era? ¿Cómo se llama? ¿Cuál es su denominación de origen: la marca, el nombre, el título? -me preguntan los amigos cada vez que refiero el encuentro.
Pues no lo sé, realmente no lo sé. Mientras lo bebía, no pude hacer otra cosa que paladearlo. Además, no volví a ver la botella. No sé cómo pero desapareció. Sólo sé que lo bebí en Santiago de Chile, el 3 de noviembre de este mismo año, a siete calles de la Estación Mapocho. ¿Servirá para elaborar alguna lista?
9 nov 2011
Las cuatro hermanas
Cuando vi por primera vez el letrero varado sobre una construcción en progreso en la España próspera de hace cuatro o cinco años, pensé que ese nombre sólo podía ser el de un burdel: "Las cuatro hermanas". Pensaba en uno al estilo de Álvaro Mutis en el que las putas, en lugar de disfrazarse de aeromozas, mentían diciendo que eran hermanas y así vendían al cliente la posibilidad de poseer una familia completa. La ministra que más manda (mi mujer, pues: la profesora más querida) en cambio me dijo que nuevamente se trataba de una tontería, de un desvarío, de otro de mis desatinos.
-Ya verás, seguramente es un hotel, nada que ver con tus obsesiones.
-Yo no digo que no sea un hotel, querida, pero ya verás que está lleno de putas.
-Cállate ya y arregla de una vez el portón que está roto.
El tiempo pareció darle la razón. al menos inicialmente, porque cuando terminaron las obras e inauguraron el negocio sólo se publicitaban como hotel.
-Pero seguro es un burdel.
-Pues no lo parece, es un hotel.
Claro, siempre quedaba la posibilidad de visitarlo y comprobar, pero habría perdido un cuartiento y al menos entonces no parecía tener mucho sentido reservar un hotel a cinco kilómetros de la casa.
A los meses, debajo del letrero principal, colocaron uno más quequeño: "Se alquilan habitaciones para siesta".
-¿Viste que es un burdel? - fui y le dije a la ministra.
-Para siestas, allí no dice nada de putas. Todo el mundo hace siestas, al menos en el Mediterráneo.
-Entonces es un matadero, porque eso de siestas ...
-Nada que ver, muchacho: allí sólo dice siestas.
A los seis meses vino otro cambio. Junto a la estructura original, apareció una torre gigante, coronada por un cartel: "Paris, Club".
-¿Has visto que es un burdel?
La ministra no dijo nada hasta que los del burdel empezaron a llenar las ventanillas del carro con invitaciones: tarjeticas impresas con culos, tetas y labios que suplicaban una visita.
Realmente ni siquiera entonces dijo nada, pero su silencio era una manera de asentir y yo me cansé del tema: era un burdel y ya, no tenía sentido discutir por algo tan obvio.
Hoy, sin embargo, al pasar por la carretera, he visto otro cambio. Debajo de las habitaciones para siestas, han puesto otro letrero que invita a un menú de precio popular. La inventiva incesante de este empresario seguramente apremiado merece otro enfoque y quizás incluso una visita.
-Es una estructura de servicios públicos, seguramente vinculada a la caridad. Nada de burdel ni nada. Comer por ese precio. ¿Puedo?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)